El objetivo de este apartado es brindar información elaborada por el Centro INTI Textiles en base a datos sectoriales dispersos y al conocimiento de la problemática sectorial. Se presentan gráficos con indicadores usualmente empleados en comparaciones internacionales del sector de la indumentaria y que se relacional con la evolución del mercado local. También se cuenta con un indicador de la participación de los componentes importados en la composición de las prendas vendidas en el mercado interno y, por último, una estimación de la cantidad de costureros en el país, dividiéndolos en formales e informales.
Las fuentes de información de base son los datos de producción nacional por tipo de fibra, el comercio exterior de cada uno de los eslabones de toda la cadena de valor, las mermas promedio en cada un a de ellos y estimaciones de productividad por operario a partir de una “prenda promedio” sectorial.
1.- Consumo por habitante de fibra (kilos)

Fuente: INTI Textiles
El consumo de fibra por habitante en Argentina acompañó las vicisitudes de la economía en general: pico de consumo en 1998 para luego iniciar un período de fuerte retroceso con un mínimo en 2002. La recuperación de la economía permitió aumentar el consumo de fibra en un 30% en 2008 respecto del máximo anterior de 1998.
La crisis internacional repercutió sobre el sector especialmente en 2009 provocando una importante disminución del consumo recuperado, aunque no en su totalidad, en 2010 registrando cerca de 12 kilos por persona por año. Las perspectivas para 2011 indican que se superará el valor de 2010.
2.- Consumo por habitante de prendas de vestir (kilos)
Fuente: INTI Textiles
El consumo de prendas de vestir por habitante parte del indicador anterior teniendo en cuenta las mermas pertinentes a cada etapa productiva hasta los bienes finales, es decir las mermas correspondientes al proceso de fibra, fabricación de hilados, elaboración de tejidos y terminación de bienes de uso final. Asimismo, tiene en cuenta únicamente el destino de los tejidos hacia la confección de prendas, desestimando los dirigidos a bienes para el hogar y los industriales.
En 2010 el consumo por habitante de prendas de vestir alcanzó los 6 kilos, por debajo de 2007 y 2008, mostrando una rápida recuperación de la crisis de 2009. Las expectativas para el 2011 indican que este indicador estará por encima del valor de 2008, posiblemente entre 6,5 y 7 kilos por persona por año, alcanzando un nuevo valor máximo.
3.- Componente importado de una Prenda (Porcentaje)
Fuente: INTI Textiles
El indicador de componente importado promedio por prenda de vestir refiere a la participación en un kilo de indumentaria estandarizado de componentes importados. Se tienen en cuenta todas las etapas del proceso productivo, es decir la participación importada en fibra, en hilado, tejido y prendas de vestir.
El indicador muestra la mayor participación hacia fines de los ´90, es decir la fabricación nacional perdía peso no solo en el mercado de bienes finales sino también en la composición de las prendas. El casi 65% de 2002 y 2010 no alcanza a los niveles de máxima participación nacional al inicio de los ´90 perdidos durante el plan de convertibilidad.
El promedio de los últimos años se ubica en torno al 70% de componente importado, por cierto muy alto si lo que se considera mejor para el sector es incorporar cada vez más trabajo argentino a las prendas de vestir. La baja de 2010 se debe al importante incremento de la producción nacional en todos los eslabones de la cadena de valor en relación con los movimientos en las exportaciones e importaciones. De mantenerse esta tendencia el trabajo argentino irá consolidando su importancia dentro de los bienes finales vendidos en el mercado.
4.- Número de costureros formales e informales

Fuente: INTI Textiles y Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
Los costureros formales corresponden al dato oficial mostrando un incremento sostenido desde 2003 interrumpido por la crisis de 2009. El número estimado para 2011 estaría cercano al máximo de 2008 y duplicaría el registro mínimo de 2002. Los obreros de la costura formales se encuentran en torno a los 51.000 trabajadores.
Por su parte, los costureros informales oscilan mucho más que los formales, es decir suben a gran escala con la actividad económica y se reducen abruptamente por las crisis. Los informales de 2011 serían 120.000 trabajadores arrojando una tasa de informalidad del 70%. Sin dudas, el proceso de consolidación de la industria de la indumentaria requiere un cambio drástico en el sistema productivo que permite la entrada al circuito formal a un gran número de trabajadores.
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