La sericicultura es la actividad dedicada a la cría y explotación del gusano de seda o gusano de la morera (Bombyx mori). El estado de huevo del gusano finaliza a voluntad del productor y deberá coincidir con el brote primaveral de las moreras, cuyas hojas servirán de alimento de las larvas. Los huevos provenientes de anteriores multiplicaciones son retirados de la cámara fría de conservación y se los expone a una temperatura de incubación de entre 22 y 24ºC, produciéndose el nacimiento dentro de los 12 a 14 días siguientes de iniciado el proceso. Las larvas al nacer son sumamente pequeñas, tienen un largo de 2 a 2,5 milímetros y un espesor de aproximadamente 0,5 milímetro. El alimento natural del gusano de seda son las hojas de la Morera Morus Alba (morera blanca), Morus Nigra (morera negra) y/o sus híbridos naturales o seleccionados especialmente para estos fines.
Recién nacidas llegan a pesar como máximo 0,5 miligramo y al finalizar su ciclo larval podrán llegar a adquirir un peso de 3 gramos a los 37-39 días. Las larvas son criadas en bandejas y estanterías ubicadas en galpones, quinchos o locales adecuados. Una hectárea con 3000 plantas de morera soporta 25 telainos, que rinden 750 Kg de capullos frescos. Cada telaino es un módulo que alcanza a contener 20.000 huevos o gusanos; consume 450 kilos de hojas sin ramas; y produce 30 Kg de capullos frescos, que equivalen a 10 Kg de seda cruda. A partir del capullo seco se puede devanar y obtener la madeja de seda cruda. Otra opción es abrir el capullo e hilar como fibra cortada pura o en mezclas.
La cadena de valor actual de la seda en Argentina consiste en un sistema amplio y mixto, donde intervienen organismos estatales (para la producción de insumos y posible certificación de calidad) y privados: productores (generalmente pequeños) e industriales (generalmente Pymes). No se advierte el predominio de una única firma que realice el proceso integral, tal como sucede en el modelo productivo de Brasil. Se trata una red donde es fundamental la interacción constante entre todos los actores involucrados. Existen dos vías de transformación de la seda: la artesanal y la industrial. El destino de la seda nacional es hoy en día el artesanal, que implica el devanado, descrude y teñido, llegando en algunos casos a confeccionar productos.
El proceso textil de la seda
El proceso del devanado del capullo de seda comienza por su clasificación de acuerdo a los estándares internacionales. Luego se debe realizar el proceso de cocción donde se deben estudiar las variables de temperatura y tiempo. Una vez estudiados estos parámetros es necesario ajustar las mejores formas del devanado de los capullos, para lo cual será muy importante que el número de los filamentos sea constante para mantener la regularidad del hilado. Posteriormente, hay que darle torsión para que de esa forma se cohesionen los filamentos, aumentando la resistencia y permitiendo, además, soportar la exigencia del proceso de tisaje. Realizadas estas operaciones, el hilado se debe devanar nuevamente y aquí es elemental que el devanado tenga un peso constante. En esta fase del proceso, cuando ya se puede vender el producto, se clasifica el tipo de seda de acuerdo a los estándares internacionales. El descrude se realiza generalmente en la madeja. Consta básicamente de la eliminación de la sericina, que es el aglutinante natural que tiene la fibra en el capullo, y su eliminación permite el desarrollo posterior de procesos textiles, como tejido o tintura.

Batea de trabajo para el devanado del capullo en el Laboratorio de Seda del INTI.
La clasificación de la seda depende de los números, finura, longitud, resistencia y elongación, porcentaje de sericina, sección de fibra y color del filamento. Una vez realizada la clasificación se deben estudiar los procesos de tejeduría: tejido plano o tejido de punto. En el caso de los tejidos de punto es importante conocer el título, número de filamentos, torsiones, regularidad de las torsiones y porcentaje de la cera a aplicar. A partir de los parámetros anteriores establecidos, se debe estudiar la tensión y aplicar en las máquinas de tejer. Otro parámetro importante es la galga que se debe utilizar de acuerdo al título y al tipo de material que se aplica. Para este tipo de construcción, la longitud de la madeja es determinante en el urdido; de esta manera se obtendrá un urdido uniforme y se evitarán desperdicios. Para el caso de tejeduría propiamente dicho, se estudian las variables de tensión de la urdimbre, la apertura de la calada y la tensión a darle a los hilos de trama. También se determina la cantidad de paros en el telar y sus causas. Hay fases muy importantes a considerar en el proceso: todas las variables del lavado, blanqueo, teñido y estampado, y los procesos de terminación de acuerdo al uso final de la prenda.
El aporte del INTI en la cadena de valor de la seda
El Centro INTI-Textiles desarrolló la máquina devanadora de seda de filamento continuo, única en el país. A este primer prototipo de máquina devanadora se le fueron introduciendo mejoras tales como mayor velocidad de producción, el desarrollo de mayores rendimientos y calidad más uniforme del filamento, hasta lograr el proceso completo de hilatura de filamento continuo para la obtención de hilado retorcido con las máquinas acopladora-enconadora y la retorcedora, también desarrolladas por el INTI. De esta manera, se obtiene un hilado de filamento continuo que permite proseguir el proceso de tejeduría en todas sus formas. A su vez, INTI-Textiles trabajó en el desarrollo de mezclas con fibra cortada y pelos finos en la carda lanera de su planta piloto, con resultados valiosos en la búsqueda de un producto de alto valor y competitivo.

Máquina devanadora de seda de filamento continuo, la primera en el país, desarrollada por el Centro INTI-Textiles.
En otro orden, el Centro de Textiles está avanzando en un sistema de tipificación de capullos y análisis de calidad de fibra, a la vez que actúa como centro de información y difusión de la actividad. En materia de investigación y desarrollo, INTI-Textiles contribuye a la optimización de los procesos que continúan a la obtención del capullo seco, bajo el convencimiento de que la investigación, desarrollo y abastecimiento de materia prima deben ser realizados por organismos estatales. En este marco se están estudiando los procesos de tintura con colorantes naturales y ecológicos de acuerdo a los productos y los mercados a los que son destinados. Ya se realizaron extracciones de vegetales y minerales para la obtención de tintes naturales, logrando teñidos de la seda en una gama de colores muy amplia, lo que aporta un valor muy apreciado. A su vez, el Centro de Textiles se propone colaborar activamente con los artesanos para realizar los diseños que el mercado exige a nivel nacional e internacional, y sus laboratorios están a disposición para realizar los controles de calidad necesarios para que se vendan los productos artesanales de calidad comprobada.
Más información: www.redandinadelaseda.org
Por Hugo Carlos Enciso, chenciso@inti.gob.ar
Laboratorio de Seda, Centro INTI-Textiles |