En Bolivia, en cambio, este tema está en el corazón mismo del conflicto nacional. El país tiene tres grandes ecosistemas: la cordillera, el altiplano y el oriente subtropical, con pocos vínculos económicos y físicos entre sí. Tiene prácticamente cuatro idiomas: castellano, aymara, quechua y guaraní. Y tiene una historia de 500 años de explotación, degradación, humillación de los habitantes originales de cada región y sus descendientes hasta hoy. La historia de la mina de plata de Potosí es el arquetipo de la explotación colonial, según los inigualables relatos de Eduardo Galeano. El punto es que esa lógica de usar a otro ser humano como un animal de carga, descartable cuando sus fuerzas se agotan, se diseminó por todo rincón de Bolivia en el que se pudiera extraer alguna riqueza natural, sea minerales o petróleo o madera o hacienda. Y hay mucho de esto en el país hermano. No es de extrañar una historia de resistencia y de intentos frustrados, varios de ellos violentos, de instalar un orden más justo.
Hasta que llegó Evo Morales. Él y sus compañeros decidieron usar la democracia para instalar la causa indígena, no en nombre de los indígenas, sino por ellos en forma directa, conducidos por un hombre que habla más fluido el aymara que el castellano. Se presentó a 4 elecciones presidenciales. En 1997 sacó el 3% de los votos, en 2000 el 20%, en 2005 fue elegido con el 53% y en 2009 reelegido con el 64%. Sus consignas: la dignidad de cada ciudadano, el fin de toda discriminación. Con tres obligaciones individuales y de gobierno: no mentir; no robar; no estar ocioso, imperativos ancestrales de la nación aymara, cumplidos a rajatabla. Como nos dijo un alto dirigente del MAS, partido de gobierno, hoy fue votado por la sociedad en su conjunto, ya tiene dentro a Bolivia toda. El problema del poder, básico de toda acción política democrática, ya se resolvió.
Ahora viene el desafío supremo: conseguir una mejor calidad de vida que sume bienestar a la dignidad. Allí, a mi juicio, hay facetas casi obvias y seguramente exitosas. Recuperar la renta petrolera, que quedaba en manos de las empresas concesionarias, se comenzó a hacer y se puede profundizar. Hoy se ha pasado de recibir el 18% de los ingresos a más del 50%, y las empresas siguen operando.
Construir cadenas de valor más completas en base a la plata o el cobre es posible. Corea del Sur está por acordar explotar una mina de cobre llegando luego hasta fabricar el alambre en el país, cosa que Argentina no ha concretado en ningún caso.
Bolivia tiene más del 50% de las reservas conocidas de litio, nueva estrella de la minería, ya que con él, se han de construir las baterías para los futuros masivos autos eléctricos. Evo Morales sólo concederá la explotación a quien produzca las baterías en Bolivia. Es decir: se hace una negociación soberana con el capital internacional para el aprovechamiento de riquezas naturales de excepción. Mejor que muchos vecinos y no vecinos. Sin embargo, ¿alcanza con eso?
Tal vez en términos de generación de riqueza, captación de renta “por arriba”, y de disponibilidad de divisas. Seguro que no en términos de ocupación independiente ni construcción de tejido productivo “por la base”. Una de las tres leyes aymara -no estar ocioso- no podría cumplirse si se construyera una sociedad en que buena parte de los ciudadanos viven del reparto del excedente minero. ¿Entonces? Allí es donde vuelve a aparecer la inercia del capitalismo tradicional. Promover micro emprendimientos para el mercado; la exportación de carne procesada; la exportación de prendas de alpaca. Todo eso lo escuchamos con atención y merece nuestro respeto. Pero ni una sola vez escuchamos algo sobre la construcción de sistemas de producción sustentable y descentralizada de bienes básicos, por mano de las propias comunidades en sus propios territorios, cuya fuerte cohesión interna pudimos conocer y compartir este 22 de enero en la Plaza Murillo, llegando desde cada rincón del país a saludar a su reconfirmado Presidente.
Este sacrificado pueblo todavía tiene 20% de analfabetismo y con la ayuda cubana y venezolana aspira a eliminar totalmente el problema en pocos años.
Tiene 7% de mortalidad infantil y está haciendo enorme fuerza para reducir tan penosa cifra. En contraposición, el complemento de una política soberana en el uso de los recursos naturales, se restringe a un recetario estatal tradicional, que capta renta con toda justicia, pero no aprovecha su mayor recurso: la cohesión interna de las comunidades, las casi 1 millón de hectáreas del llano agrícola y ganadero que hoy están en poder del Estado, la fauna del altiplano, sus saberes productivos y tecnologías ancestrales y los nuevos desarrollos y experiencias de tecnologías de apropiación colectiva.
No es falta de vocación. Eso sobra y es admirable. No es falta de inteligencia. La capacidad de análisis político de Evo Morales, de su vicepresidente y de otros dirigentes que me tocó escuchar no es frecuente en estas playas. Es tal vez el último precipicio sobre el cual la sociedad boliviana -y con ella todos los latinoamericanos- debe construir un puente. Es la baja experiencia general de habilitar espacios de democracia económica, aún después de construir ámbitos de democracia política tan valientes y fuertes como los que ellos han logrado.
Ya saben construir poder político. Ahora deben construir poder económico popular poniendo las necesidades por encima del dinero. Definiendo a éste como un medio de cambio y nada más. Si lo logran podrán producir de manera comunitaria, en cada rincón del país, bienes para cubrir sus necesidades básicas, sin depender de las regalías del petróleo, del cobre o del litio, sin necesidad de imaginar exportar pulóveres de alpaca para con ese dinero comprar leche en polvo. O sea: ellos y nosotros tenemos un problema en común.
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| Fecha |
2010-02-04 12:25:22 |
| Nombre |
consoli esteban |
| Titulo |
la semilla venenosa del capitalismo |
| Comentario |
Sigo siempre sus editoriales.Felicitaciones por ésta y por las otras.Cuesta aceptar como los mandatos del dinero se reciclan y operan bajo la piel de cordero,como los modelos exportadores extractivos o no, pretenden aparecer inofensivos por el unico hecho de que no los ejecuta el neoliberalismo sino los actuales procesos de cambio en bolivia,venezuela,uruguay o argentina.Dicho esto con el más absoluto de los respetos.Pero se trasluce que en las aspiraciones de los discursos actuales que el efecto colonial aun esta entre nosotros.Saludos cordiales. |
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| Fecha |
2010-02-04 11:33:50 |
| Nombre |
TECNOMAN |
| Titulo |
BOLIVIA O LA VILLA 11/14 ? |
| Comentario |
El Ing. Martìnez, que puso al INTI sobre el mapa, es joven... Cae, como decìa Lenin, en la enfermedad infantil,llamada izquierdismo. Bolivia tiene que luchar para volver a tener su salida al mar. Y no lo harà solamente con el puño en alto.
Mientras tanto, el INTI tiene que mirar para adentro y lograr que los lumpen asciendan a clase media. Y para ello, acercar toda la tecnologìa especìfica que se pueda para modernizar las favelas argentinas.Que las hay en todo el paìs. |
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| Fecha |
2010-02-04 01:46:52 |
| Nombre |
Héctor B.Rodríguez |
| Titulo |
Agrónomo |
| Comentario |
Contodo respeto, Evo dijo no mentir , no robar, NO ser FLOJO.
Muy buena su nota.Felicitaciones. |
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| Fecha |
2010-02-05 12:05:59 |
| Nombre |
omar ferraris |
| Titulo |
latinoamerica |
| Comentario |
felicitaciones por sus notas,latinoamerica no logra ser libre, lo suyo ayuda a despertar.....la gente no piensa lo que dice y termina pensando lo que dice vamos bien....hay que hacer que se den cuenta....siga asi. |
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| Fecha |
2010-03-24 10:16:21 |
| Nombre |
Fernando Eugenio Rall |
| Titulo |
Educadion y ajuste cultural |
| Comentario |
En menor escala , Argentina tiene que luchar oontra su cultura, que el populismo reforzo respecto a algunos valores sustanciales.
Un Sistema se regula para mantenerse dentro de los parametros establecidos, pero el Control puede tener la necesidad de cambiar los parametros o algunos valores de estos.
Ese sistema Social, si no acepta el cambio dentro de un entorno que escapa a su control pierde eficienia o viabilidad.
Los púeblos originarios deben adaptarse a las exigencia generales de la nacion, integrarse en la accion y participacion necesaria y compartir desde este nuevo escenario socio-cultural los beneficios y la calidad de vida que se obtenga entre todos.
Este enfoque ni descarta la equidad, la justicia necesaria ni la solidaridad.
Pero si obliga a todos a una EDUCACION PERMANENTE y a una formacion compatible con los requerimientos objetivos que el progreso bien entendido obliga.
atentamente
Fernando Rall
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