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Saber Cómo Nº 82 | Noviembre de 2009

Comercio y Justicia sigue en carrera

Un recorrido por la historia del periódico cordobés, hoy gestionado por sus trabajadores bajo la forma de cooperativa.

El 2 de octubre de 1939 circuló por primera vez el diario Comercio y Justicia, especializado en periodismo económico y judicial de la Provincia de Córdoba, que por aquel entonces vivía el impulso industrialista del Gobernador Amadeo Sabattini. Al cumplir su setenta aniversario -y desde el año 2002- Comercio y Justicia continúa en la calle, gestionado ahora por sus trabajadores bajo la forma de cooperativa de trabajo. Este periódico es una de las empresas recuperadas que durante los cinco años posteriores a la dura crisis de 2001, sumaron en Argentina unas 180 experiencias con la ocupación de cerca de diez mil trabajadores; siete de esas experiencias son cordobesas.
Con unos 80 socios, la cooperativa edita hoy junto con el diario Comercio y Justicia una decena de productos propios, con los que reúne una comunidad de más de cuarenta mil lectores y atiende a una treintena de clientes en el sector de impresiones.


Bobinas de papel en el taller de Comercio y Justicia. La cooperativa impulsa con apoyo del INTI un mecanismo asociativo para reducir los costos de la compra de papel.

El derrotero de los medios argentinos
Durante los ‘90, la privatización de los canales de aire -que permitió la constitución de los grupos multimedia- estuvo encabezada por capital nacional proveniente principalmente del sector gráfico. Esta confluencia entre el sector gráfico y audiovisual fue la piedra angular para la formación de grandes conglomerados de medios, los que luego, con la apertura de la economía, cayeron en la órbita de influencia de diferentes grupos de capitales extranjeros. Un proceso de dos fases atravesó el sistema de medios de comunicación en el país en los últimos 20 años: concentración y extranjerización. Esta dinámica acompañó los acontecimientos de otras ramas de la economía nacional, pero, en este caso, la lógica de maximización de la renta avanzó por sobre los derechos comunicacionales de los ciudadanos. De esta manera, medios de comunicación locales, vinculados a las economías regionales -en muchos casos Pymes familiares- pasaron a integrar los grupos económicos, otros debieron cerrar sus puertas o se mantuvieron a duras penas.

Comercio y Justicia, que había sobrevivido a numerosas crisis económicas y políticas, no salió indemne de ese proceso. Hacia 2001, la editorial brasilera Gazeta Mercantil integraba el diario mediterráneo a su plan de expansión en Argentina; en enero de 2002 Comercio y Justicia se declaró en quiebra, dejando a unas 60 familias en la calle y a los lectores sin su tradicional publicación especializada. Los trabajadores intentaron resistir con medidas gremiales clásicas, como huelga y cortes de calle, pero al poco tiempo se evidenció la inutilidad de esas acciones, en un contexto donde la empresa brasilera no estaba interesada en continuar con el emprendimiento.

Hacia la gestión cooperativa
En plena resistencia, un trabajador de la empresa arrimó la propuesta de organizar una cooperativa y los gremios gráfico y de prensa apoyaron la decisión. Se sumaron voluntades y se constituyó la entidad que reunió inicialmente a 25 socios. En mayo de 2002, la Justicia cordobesa permitió a los trabajadores continuar con la actividad mediante el pago de un alquiler y el diario nuevamente salió a la calle. En 2003, un fallo judicial otorgó a la cooperativa la explotación de manera definitiva, constituyéndose así en la primera empresa recuperada que pasó a ser dueña de todos sus bienes.
Tras la debacle de 2001 no se encontraban vías de obtención de préstamos para inversiones, menos aún para las cooperativas; la desocupación era alta y los productos editoriales eran parte del recorte que cada familia, empresa u oficina hacía a diario. Por otra parte, el propio Estado no estaba preparado para esta “recuperación de emprendimientos”. La convicción propia y el apoyo de diferentes redes sociales, lectores y colaboradores permitieron a los trabajadores de la editorial sostenerse. No obstante, la llave que permitió consolidar el trabajo en esos primeros años de gestión cooperativa fue el “saber cómo” de los trabajadores, ahora socios, que conocían cada detalle del funcionamiento de la empresa.

Dificultades y desafíos
Una de las claves de la consolidación de la cooperativa fue recuperar y aumentar la comunidad de lectores a través de la mejora permanente de sus productos editoriales. Otra consistió en el desarrollo del área de impresiones. Esta área se equipó con algunas inversiones y los socios agregaron capacitación a su labor diaria, todo en el marco de una lógica de defensa de la fuente de trabajo, estirando así la vida útil de la maquinaria. Hoy, además de la impresión de los productos propios, se editan numerosos diarios y revistas, tanto de otras editoriales como de Pymes, sindicatos, organizaciones sociales, etc., de varias localidades cordobesas y de otras provincias. Existe asimismo en la actualidad una fuerte apuesta de la editorial cooperativa al uso y desarrollo del software libre para la difusión y gestión de contenidos. También se trabaja en la prestación de servicios a terceros que estuvieron volcados a la tarea propia, como es el caso de la distribución de productos. Para una optimización de estos procesos, la cooperativa solicitó al asesoramiento del INTI, específicamente en herramientas de mejora continua de la productividad para lo cual se está elaborando un plan de trabajo.

Asociatividad
Desde un primer momento, los cooperativistas identificaron que la conformación de redes y la asociatividad no sólo eran un mecanismo de protección ante la adversidad, sino también un esquema de desarrollo y búsqueda de soluciones integrales a problemas comunes. De esta manera se abordó el trabajo con cámaras empresariales, colegios profesionales, sindicatos, organizaciones sociales, empresas recuperadas y, principalmente, con entidades del sector cooperativo. A su vez, los socios de Comercio y Justicia comenzaron a tomar conciencia de la importancia del papel prensa, no sólo como componente de sus costos, sino también por las dificultades para su aprovisionamiento de manera regular. Como respuesta, se constituyó la Federación de Diarios y Comunicadores Cooperativos de la República Argentina (Fadiccra), que reúne a ocho medios cooperativos de todo el país, y luego Diarios y Periódicos Regionales Argentinos (Dypra), entidad que reúne a medio centenar de publicaciones regionales. En ambas instancias, Comercio y Justicia apostó a la asociatividad junto a otras editoriales para resolver problemas en común, principalmente, vinculados a la demanda de papel y al desarrollo tecnológico. La primera solución vino de la mano de la compra común de papel en Chile lo cual permitió reducir costos. En esta dirección, a principios de 2009, el INTI impulsó un estudio integral del tema en la búsqueda de alternativas para esa problemática común a cientos de editoriales regionales.

Por último, cabe citar una coincidencia histórica: la Gazeta Mercantil, el diario más antiguo de Brasil, aquel que compró Comercio y Justicia y se retiró del mercado nacional cuando las circunstancias no le fueron favorables, en la actualidad dejó de publicarse a causa de una deuda de 120 millones de dólares a favor del fisco y los aportes patronales.

Por Jorge Alvarez, jalvarez@inti.gob.ar

 

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