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Saber Cómo Nº 79 | Agosto de 2009
Ropa libre, limpia, linda: alternativa sustentable en indumentaria

Se inauguró el Centro Demostrativo de Indumentaria (CDI). Esta planta modelo de confección de ropa está gestionada por el INTI y se construyó con el apoyo de la Corporación Buenos Aires Sur  y el impulso de la Fundación La Alameda.

Se trata de una planta textil preparada para la instalación de cooperativas de trabajadores costureros, desde donde se promueve trabajo con una remuneración justa y una jornada laboral de ocho horas, diferente al de los talleres clandestinos, los cuales no respetan normas de higiene y seguridad y mantienen a los trabajadores bajo un régimen de esclavitud. Este proyecto fue diseñado por el INTI, a través del Programa de Extensión, y contó con el apoyo y el impulso de la Fundación La Alameda, reconocida por sus denuncias a los talleres de costura clandestinos y por haber puesto en la agenda pública esta problemática que permanecía oculta. La planta, ubicada en la calle Melgar 46 del barrio porteño de Barracas, fue comprada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y reciclada con el apoyo financiero de la Corporación Buenos Aires Sur.

El Centro Demostrativo de Indumentaria es el resultado de un camino complejo, que comenzó con el incendio del taller clandestino de la calle Luis Viale en marzo de 2006, donde murieron seis personas. A partir de entonces comenzaron a clausurarse talleres clandestinos, pero como contracara de esta medida se perdieron fuentes de trabajo para los operarios textiles. En respuesta a este conflicto, la Fundación La Alameda promovió la creación de una planta que pudiera recibir a los trabajadores víctimas de estos talleres. En ese entonces, el gobierno porteño -a cargo de Jorge Telerman- compró el galpón, inició las obras de reciclado y le transfirió la gestión al INTI, en noviembre de 2007. El Instituto tomó a su cargo el desarrollo del proyecto que además contó con la colaboración del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, aportando maquinarias y capital de trabajo para los emprendimientos; y de los colectivos y organizaciones sociales que agrupan a los costureros.

Una planta modelo
El CDI está pensado para cederle espacios a emprendimientos conformados por costureros que en muchos de los casos han sido víctimas de la explotación y hasta del trabajo esclavo en talleres clandestinos. Con esta planta, el INTI se propone demostrar a los diferentes actores de la industria que es posible trabajar de otra forma a la que generalmente se trabaja, lo que implica tener un inmueble adaptado para este tipo de industrias con maquinarias de última tecnología, la habilitación municipal, todos los requisitos de higiene y seguridad y operarios capacitados.

La planta está ubicada en un galpón reciclado del barrio de Barracas. Tiene 1800 m2 y está dividida en nueve unidades de 80 m2 cada una, con capacidad para albergar un máximo de 15 trabajadores en cada una de ellas. Es decir, la planta tendrá capacidad para recibir un total de 135 operarios. Algunas de las máquinas que actualmente están en funcionamiento provienen de uno de los talleres esclavos allanados y clausurados por la Justicia hace unos meses atrás, en la calle Dean Funes de la Ciudad de Buenos Aires. Este fallo inédito de la Justicia, a cargo del Juez Federal Sergio Torres, procesó a un fabricante de nacionalidad coreana y le confiscó la maquinaria de un taller clandestino para entregarla a los trabajadores.

Con sus nueve unidades de 80 m2 cada una, la planta tiene capacidad para recibir un total de 135 operarios.
Con sus nueve unidades de 80 m2 cada una, la planta tiene capacidad para recibir un total de 135 operarios.

Es sabido que la diferencia entre la ganancia que se obtiene en el punto de confección y el punto de venta en los comercios es enorme. El gran desafío del CDI como centro modelo a ser replicado es lograr instalar una mejor distribución del valor dentro de la cadena de la industria textil. Para ello, el Instituto se propone fijar precios de referencia. Por ejemplo, en la actualidad, un tallerista puede llegar a pagarle a sus trabajadores 3 pesos por la confección de un jean, y en el caso de un taller clandestino los valores pueden llegar a descender a la mitad. A su vez, el CDI persigue definir parámetros que permitan desarrollar un modelo de producción y comercialización sustentable para los talleres Pymes de confección de la Ciudad de Buenos Aires. “Queremos demostrarle a las empresas de indumentaria que es posible trabajar respetando los derechos laborales y que eso va a tener menos costos para ellos. Primero porque toda la línea de producción está en un solo lugar, ahorrando así costo de logística, y porque la marca gana prestigio ya que puede certificar que sus prendas son confeccionadas sin el uso de trabajo esclavo”, señaló Hernán Zunini del Programa de Extensión del INTI y responsable de la supervisión del proyecto. Por su parte, José Luis González, profesional del INTI que trabaja junto a los costureros del CDI, agregó que “ya han venido numerosos clientes a conocer el Centro y ven como positivo y como un agregado de valor a su producción que ésta cumpla con los requisitos de seguridad laboral. Nosotros somos la punta del iceberg pero la idea es que esto se replique para cambiar al funcionamiento de la industria textil”.

Actualmente se encuentran trabajando en el CDI, la Cooperativa de Trabajo Cildañez Limitada, que está confeccionando muestras de pantalones y camperas de jean y reúne a 10 costureros con 10 y hasta 15 años de experiencia; y la Cooperativa P-Maco, que confecciona remeras, chombas y joggins de tejido de punto. Los trabajadores, ya lejos de los ritmos esclavizantes de los talleres clandestinos, cumplen con ocho horas de trabajo y sus ingresos se pagan como dividendos, tal como corresponde a las cooperativas.

Fecha especial para la inauguración
La inauguración de la planta tuvo lugar el 1º de julio pasado, en coincidencia con el Día Internacional de Derechos de los Trabajadores Migrantes; cabe recordar que la mayoría de los operarios de la industria indumentaria son inmigrantes de países limítrofes. En este acto se dieron cita una variedad de actores estatales, sociales y hasta religiosos. Participaron en el acto la Defensora del Pueblo Alicia Pierini; el Juez Federal Sergio Torres; el titular de la Corporación Buenos Aires Sur Humberto Schiavone; el Presidente de la Fundación La Alameda Gustavo Vera; el Director del Departamento de Migraciones del Arzobispado de Buenos Aires Padre Idenilso Bortolotto; el Rabino Damián Karo; la Pastora Viviana Pinto; la jefa política de la Embajada de Estados Unidos Heydi Gómez; el agregado comercial de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela, Edgar Rivas; el ex Ministro de Producción porteña Enrique Rodríguez; el actual Subsecretario de Trabajo porteño Jorge Ginzo; y el Presidente del INTI Ing. Enrique Martínez.

El CDI se inauguró el 1º de julio pasado, Día Internacional de Derechos de los Trabajadores Migrantes.
El CDI se inauguró el 1º de julio pasado, Día Internacional de Derechos de los Trabajadores Migrantes.

El Presidente del INTI, en sus palabras durante el acto inaugural señaló que“la razón profunda por la que hoy estamos contentos es porque este proyecto que hoy toma vida se encuadra en el objetivo superior del INTI que es promover a la generación y apuntalamiento de una comunidad próspera de mujeres y hombres libres. La gente que trabajará aquí a partir de hoy tiene un horizonte totalmente distinto por delante del que tendría incluso en un esquema asalariado normal. Queremos romper con la trampa conceptual que muchas veces en la Argentina sostiene que para que haya industrias, una fracción de sus trabajadores deben admitir ser explotados. Este es un proyecto que en muchos aspectos funciona a contramano de los valores comunes diseminados en la sociedad argentina”.

Martínez también anunció una propuesta que se está elaborando en el INTI con destino de ser elevada al gobierno y al parlamento nacional:"hoy la Argentina está en un espacio de globalización crítico donde la caída de la producción general es importante y por lo tanto la presión exportadora de los grandes países es muy grande. Es el momento para imponer restricciones a las importaciones de indumentaria en función de su potencial contenido de mano de obra esclava. Si la industria nacional y los legisladores estuvieran de acuerdo en promover un mecanismo por el cual se exija esto a los importadores, lo mismo que a los fabricantes nacionales, no sólo estos últimos estarían en blanco sino que aumentarían enormemente su producción porque les resultaría mucho más fácil encuadrarse en el sistema que a los importadores de mercadería de china. El INTI se ofrece como brazo ejecutor, auditando y certificando en cualquier país del mundo el origen de esas importaciones de indumentaria. Ya hemos realizado una pequeña pero significativa experiencia junto al Ministerio de Defensa, por el cual este último sólo admite comprar ropa fabricada en condiciones dignas a través de la certificación que hace Instituto a sus proveedores. Recientemente, después de una auditoría de nuestra gente, un proveedor en Paraguay tuvo que poner en blanco a sus trabajadores para poder seguir presentándose a las licitaciones del Ministerio de Defensa”, ejemplificó Martínez.

Por su parte, Gustavo Vera, Presidente de la Fundación La Alameda, sostuvo que “vamos a acompañar al INTI incondicionalmente en todo lo que sea necesario porque esto tiene que ser un éxito. Esto es un primer paso para terminar con la esclavitud y llegar al verdadero bicentenario en el 2013 donde podamos decir, como hace 200, años que el país está libre de trabajo esclavo, de mita y yanaconazgo para todo hombre que pise el suelo argentino”.

Los representantes de las cooperativas textiles también expresaron sus expectativas. Juan Carlos Apala de la Cooperativa Dean Funes señaló que el trabajo que realizan en el CDI es muy distinto al que realizaban en un taller clandestino, donde se trabajaba entre 12 h y 16 h diarias con salarios de entre 400 y 1200 pesos. “Acá podemos trabajar dignamente”, comentó orgulloso el trabajador. Por su parte, Yashira Veizaga de la Cooperativa P-Maco, quien fue víctima de la trata de personas, expresó: “pude salir de eso y aprendí este oficio. El INTI nos ha ayudado mucho con las capacitaciones, desde cómo se puede vender mejor un producto hasta cómo armar una cooperativa y cómo diseñar una prenda. Lo que todos queremos es tener una mejor calidad de vida y usar a este trabajo como un puente para poder superarnos”. Por último, Domingo Quentasi Ramírez de la Cooperativa Cildañez concluyó, “no pensé llegar a tanto porque me costó mucho todo esto. Hoy es un día de gloria para todos mis compañeros”.

El INTI se involucra
- Entre el 70 y 80% de los talleres son clandestinos. 150 mil trabajadores costureros viven en condiciones de servidumbre. 30 mil de ellos son bolivianos. El mercado de la moda no es ajeno a esta situación. Muchas son las marcas que utilizan talleres con mano de obra esclava. - Los sueldos de los costureros víctimas del trabajo esclavo pueden llegar a descender a los 200 pesos mensuales por 16 h de trabajo diario. Las víctimas duermen y comen en el mismo lugar de trabajo en pésimas condiciones de higiene y seguridad.
- Por un jean que podemos comprar en un comercio a 100 pesos, el trabajador recibe 1,50.
- En este contexto, y a raíz de un incendio ocurrido en marzo de 2006 en un taller ilegal ubicado en el barrio de Flores de la Ciudad de Buenos Aires, donde murieron 2 costureros y 4 niños, el INTI decidió crear ese mismo año un Programa de certificación de indumentaria. Este garantiza que la producción auditada por el Instituto haya sido fabricada en condiciones dignas.
- Bajo esta iniciativa se logró que el Ministerio de Defensa solamente admita comprar ropa fabricada en condiciones dignas a través de la certificación que hace INTI a sus proveedores.
- Luego de que un taller clandestino en el barrio de Parque Patricios fuera allanado por la justicia, las máquinas que allí funcionaban fueron entregadas en custodia al INTI, y ahora se encuentran produciendo en el CDI, recientemente inaugurado.


De la opresión al reconocimiento

Juan Carlos Apala de la Cooperativa Dean Funes.
Juan Carlos Apala de la Cooperativa Dean Funes.

Juan Carlos vino de Bolivia en el año 1998 con la promesa de encontrar en Argentina una mejora en su calidad de vida. Comenzó trabajando en un taller que confeccionaba paños para puloveres. Poco a poco, el dueño del taller comenzó a tener confianza en él y le enseñaba el funcionamiento de las máquinas que requerían ser programadas mediante un teclado computarizado escrito en coreano. Pero esa confianza se volvió opresiva: Juan Carlos sólo tenía oportunidad a una o dos explicaciones porque el “señor” Kim no tenía más paciencia. O aprendía anotando lo que podía en un cuaderno o recibía un golpe en la nuca. Por eso Carlos aprovechaba durante su extenso turno, que iba de 8 de la noche a 8 de la mañana, para detener las máquinas y corroborar así lo aprendido. Lo hacía en este horario en el que quedaba solo porque el dueño les tenía prohibido parar la producción.
Durante los más de diez años que trabajó allí aprendió dos palabras: “aiusi” y “yuma” que significan señor y señora, respectivamente. Así tenían que dirigirse los empleados del taller hacia el dueño y su esposa. También sufrió junto a sus compañeros el maltrato del encargado del taller, un “paisano” boliviano. En el año 2008 fueron confiscadas las máquinas por el Juez Torres y puestas en custodia al INTI. Carlos se sumó al proyecto del CDI y comenzó a trabajar en su puesta a punto. Finalmente se dio el gusto de desarrollar junto a Sabrina Navarro de INTI-Textiles, el manual en castellano para el uso de las máquinas, y actualmente fábrica paños para la confección de prendas tejidas que ya le han encargado algunos clientes. Ahora, la historia para Juan Carlos es otra.

Por Cristina Jiménez, cjimenez@inti.gob.ar y Diego Núñez de la Rosa, diegon@inti.gob.ar

Video del Centro Demostrativo de Indumentaria
www.inti.gob.ar/media/video_UPT_CDI.html

Contacto
Hernán Zunini, hzunini@inti.gob.ar; cdi@inti.gob.ar


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Comentarios

carlos n. dellamea
Ver y sentir la mirada de las personas que intervienen en la filmaciön, seguramente sera el mejor premio que puedan recibir Uds. en vida.


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Alcides Acevedo
Muy buena inniciativa, hay que promover como sea la integración de nuestros hermanos bolivianos en condiciones dignas y en lo posible traer más, para acelerar la necesaria integración latinoamericana. Felicitaciones.


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Luis Pittau
Creo que este es el verdadero camino
hacia la inclusión y el progreso en arnmonia .
comparto la formula: Etica+Creatividad+iniciativa
Los Felicito a todos los que hicieron posible este proyecto/realidad
Difundamoslo
Luis Pittau
www.emium.com.ar


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pascasio
Felicitaciones y sigan con este tipo de medidas en otras areas de la produccion. Como saber de la venta de los productos de estas cooperativas?, es otra lucha, pero puede llegar a manos del consumidor y se completa el circulo virtuoso. Gracias.


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ana demianuk
quiero instalar un taller .yo soy costurera pero con maquinas comunes las de antes.y me quiero modernisar y trabajar con mi familia que quedaron sin trabajo la idea es hacer de todo en especial ropa blanca quiero saber que nesecito para eso meayudas gracias ana


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alicia
felicitaciones por lo que estan haciendo...soy diseñadora necesito un taller para confeccionar miy prendas si me pueden informar.dejo mi correo.gracias


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Hernan Zunini
Estimados, primero agradecer en nombre de todos los que trabajamos en el proyecto por las felicitaciones, despues ponerme a disposicion con mi mail que esta al pie de la nota para todas sus consultas. Gracias y Saludos


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PAPATERRA HECTOR ANTONIO
me interesaria saber si siguen trabajando a la fecha 2011 y si trabajan o pueden trabajar con hilo de seda


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stella maris
Hola, quisiera informacion para poner un taller para hacer bombachas de campo, quiero saber que máquinas necesito y si me podrian indicar donde consigo los moldes, como asi tambien alguna orientación para el emprendimiento. Gracias, y espero respuesta


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