Logo del INTI y del Saber como
SUMARIO
EDITORIAL
Reflexiones de un votante


OPINION
La Agenda Digital Argentina: software libre y solidaridad tecnológica


DESARROLLO + INNOVACIÓN TECNOLÓGICA
Industria láctea: todo empieza por el dato preciso


Venezuela genera trabajo en la industria metalúrgica argentina

“Si nos quedamos sólo con la lana, no tenemos futuro”
TECNOLOGÍAS ECOSOCIALES
La construcción con tierra, una tecnología posible para el hábitat


HILO INTI
El INTI y la fábrica de chocolates


Nueva generación de equipos para rehabilitación

Riesgo aluvional
CIFRAS PARA PENSAR
Proyección del polo foresto-industrial de Virasoro


Más valor agregado para pequeños productores
NOVEDADES DEL INTI
Acuerdo de cooperación para apuntalar el sector pesquero. Plan de Gestión de Residuos Sólidos

Contáctenos
SUSCRIPCION
Para recibir mensualmente el ejemplar impreso, llene el formulario y se le enviará en forma gratuita.
EDICIONES ANTERIORES
Saber Cómo Nº 76 | Mayo de 2009
Riesgo aluvional
Propuestas para su mitigación y control en el Centro Oeste de Argentina*

A partir del aluvión que sacudió a la ciudad de Tartagal en Salta a principios de febrero se reactivó la polémica acerca de si el desmonte y talas sistemáticas tienen relación con estos tipos de sucesos. La discusión surge dado que, generalmente, la pérdida de vegetación deja a los suelos expuestos a una mayor erosión hídrica y porque la problemática ambiental de los ecosistemas de piedemonte constituye una constante preocupación debido al fenómeno torrencial al que se ven expuestos. Este riesgo es máximo durante los copiosos aguaceros de verano, cuya consecuencia más visible, los aluviones, se repiten periódicamente con graves pérdidas económicas y sociales. Es así que todo el valle precordillerano del Noroeste y Cuyo está expuesto al peligro de los aluviones y, actualmente, otras ciudades como San Miguel de Tucumán, Catamarca o Mendoza podrían ser vulnerables a amenazas de este tipo. En el caso particular de Mendoza se han contado daños muy importantes y costosos desde la fundación de la ciudad hasta nuestros días y fue a partir de la ruptura del dique Frías en 1970 que surgió la necesidad imperiosa de una acción permanente en relación con las cuencas hídricas. En la actualidad en el área de Gran Mendoza se ha puesto en práctica el “Programa de Investigación y Desarrollo Manejo Ecológico del Piedemonte” que está resultando eficaz y podría ser modelo para otras regiones si se adapta a las condiciones específicas de cada cuenca.

Foto de Tartagal inundada
El alud en Tartagal, Salta, reactivó la polémica sobre la relación de este tipo de fenómenos con los desmontes.

El delicado equilibrio de las cuencas hídricas
Los distintos sectores de una cuenca se encuentran conectados físicamente por el ciclo hidrológico y cualquier acción que se realice sobre algún componente o recurso condiciona la respuesta y forma de utilización de los demás recursos naturales. Resulta entonces vital conocer la relación entre población y ecosistema, incluyendo el impacto de los procesos naturales sobre la salud y seguridad de la población y las consecuencias de las actividades humanas sobre dichos procesos. Esto es así porque los cambios resultantes del rápido crecimiento de la población urbana contribuyen notablemente al aumento de la vulnerabilidad del medio y al incremento del riesgo aluvional.

Siguiendo con el caso particular de Mendoza, el área aluvional de Gran Mendoza se localiza sobre el piedemonte del faldeo oriental de la precordillera y constituye el centro urbano de mayor jerarquía del Centro-Oeste argentino. La región se encuentra sujeta a fuertes presiones urbanísticas que se manifiestan en forma de basurales a cielo abierto de límites poco precisos, extracción de áridos (ripio y tierra), tala excesiva de leñosas, pastoreo indiscriminado, incendios naturales e intencionales, vehículos todo terreno, motocross, cacería, trampeo de aves y asentamientos humanos. El problema subyace en que el aprovechamiento de nuevas tierras marginales ha acelerado notablemente el proceso de degradación. Las edificaciones incrementan la eliminación de la cobertura vegetal con disminución de la infiltración natural, aumento del proceso de formación de escurrimiento y alteración del sistema natural de evacuación de excedentes. Pese a que históricamente los daños han sido muy importantes, las soluciones halladas para la disminución del riesgo aluvional fueron el diseño de diques de control de crecientes, obras de trasvase y colectores que atraviesan el área urbana. Sin embargo, estas acciones no han sido orientadas al control de la degradación del ambiente. El hecho de mitigar el efecto de los aluviones únicamente mediante obras civiles, localizadas a escasa distancia de la ciudad, constituye una situación muy crítica y temeraria sobre todo si no se tienen en cuenta su impacto ecológico ni el contexto ambiental en el que se aplican.

Programa Manejo Ecológico del Piedemonte
El manejo ecológico de las cuencas hídricas es una de las opciones estratégicas para la prevención y el desarrollo sustentable. Dentro de un contexto siempre variable, en el que la información muchas veces es insuficiente e incierta, se busca mantener el equilibrio entre los distintos factores que hacen a la calidad de vida. De esta manera, las acciones que se llevan a cabo dentro del Programa son de carácter intensivo (medidas estructurales) y extensivo (medidas no estructurales). Las intervenciones intensivas tienen como objeto retener y retardar el escurrimiento y reducir la actividad erosiva, ello es factible de alcanzar mediante pequeñas obras hidráulicas (trampas de agua, diques de gaviones, etc.) y aterrazado en cauces y laderas. Las de carácter extensivo, por su lado, tienen como objeto la creación de condiciones para el mejoramiento del hábitat, para una eficaz regulación natural de las aguas aluvionales y reaseguro de las intervenciones intensivas. En función de la experiencia obtenida al ejecutar las acciones mencionadas se ha determinado que ellas constituyen la mejor alternativa, con menores costos unitarios de retención de agua y grandes beneficios ambientales. Estas acciones resultan considerablemente más económicas y efectivas que las soluciones tradicionales.

Intervenciones intensivas: obras de corrección
Las obras de corrección propuestas, a fin de revertir la actual tendencia de degradación y lograr la restauración y rehabilitación del piedemonte mendocino, son las trampas de aguas y los diques de gaviones.

Las trampas de agua son pequeños diques de tierra, de sección trapecial y escasa altura (1 a 4 m). Se ubican transversalmente en los cauces, frenando y reteniendo los escurrimientos superficiales y sedimentos. La construcción se realiza en los primeros 1000 m de cauces primarios y secundarios, en ellos se origina la mayor parte de la producción de sedimentos de la cuenca; en consecuencia, constituye el área crítica de aporte de agua y material. La segmentación de los cauces, permite que cada trampa de agua y su superficie actúen como un sistema independiente. Normalmente, los diques se distancian entre 70 y 100 m., tratando de dejar una superficie de aporte de una hectárea en cada dique. La capacidad de almacenamiento del vaso fluctúa entre 250 a 400 m3. En función de la experiencia adquirida, en trampas antiguas, se prevé que la vida útil del sistema será mayor de 20 a 25 años.
La construcción de trampas de agua y diques de gaviones constituye un método sumamente barato y accesible, que incorpora directamente la concepción de "tecnología apropiada" en la región. Se trata de un sistema de baja intensidad de capital, que utiliza una importante cantidad de mano de obra de baja calificación y no requiere inversiones iniciales para que el sistema muestre beneficios.


Construcción de un dique de gaviones: su objetivo es retener los acarreos y en caso de rotura de las trampas localizadas aguas arriba, brindar la protección necesaria soportando el flujo de barro.

Intervenciones extensivas: mejoras medioambientales
Los cambios en el uso del suelo y las actividades humanas, constituyen las principales causas de modificación del hábitat de la fauna y sus poblaciones. La vida silvestre del ecosistema de piedemonte responde a distintas características de hábitat, que a su vez son el resultado de la composición, la estructura y el patrón de vegetación. Por lo tanto, los cambios en especies, diversidad y densidad de vida silvestre reflejan cambios en la vegetación dentro de un sistema dinámico e interactivo. Por esta razón, la mejora de la cobertura vegetal de las especies autóctonas es indispensable para aumentar la disponibilidad de recursos tales como refugios, alimento, cobertura para nidificación, sendas de paso, consolidación del suelo y para incrementar su efecto protector del suelo y regulador de los escurrimientos líquidos y sólidos.

Algunas acciones de carácter extensivo que se llevan a cabo dentro del Programa son forestación con especies nativas; sembrado de plantas autóctonas; clausuras experimentales; manejo del pastoreo; establecimiento de corredores entre hábitat naturales; uso temporario de estructuras artificiales (nidos, breñales, etc.); y crías de especies nativas y repoblamiento.

Otras se relacionan con instrumentos regulatorios, tales como, normas de manejo; regulación de las actividades humanas; control de prácticas extractivas (áridos, fauna y vegetación); regulación del uso de vehículos todo terreno; y plan de manejo de áreas protegidas.

No está de más aclarar que la degradación del área no deriva de una decisión explícita de dañar el ambiente por parte de sus habitantes, sino que es el efecto no buscado de una determinada forma de apropiación de los recursos naturales o uso del espacio. Es por ello que la única y efectiva manera de garantizar los resultados de un plan de acción es el fortalecimiento de los aspectos educativos. Para ello, se han implementado una serie de acciones en el ámbito de la educación no formal como visitas guiadas para alumnos de distintos niveles, elaboración y distribución de material didáctico y audiovisual, etc.

El impacto del Programa de Investigación y Desarrollo Manejo Ecológico del Piedemonte, a través de las acciones mencionadas, ha sido altamente satisfactorio, pudiéndose destacar resultados como reducción de daños; aumento de la vida útil y disminución de los costos de mantenimiento del sistema actual de defensa; disminución de futuros costos de inversión, operación y mantenimiento de los nuevos desarrollos estructurales para el control las inundaciones; mayor productividad del sistema ecológico del piedemonte; beneficios asociados al turismo y a la recreación; a la biodiversidad, en educación ambiental y en el ámbito científico-tecnológico.

Es conveniente destacar que los principios y objetivos desarrollados en el marco del Programa pueden ser extrapolables a cualquier sitio del país, teniendo en cuenta que las acciones a desarrollar son específicas de cada lugar y para ello en cada sitio debe desarrollarse un tratamiento apropiado. Finalmente, es necesario reflexionar sobre el crecimiento del Gran Mendoza, así como otras áreas vulnerables. Este desarrollo sólo es factible a partir de la integración interdisciplinaria apoyada en un sólido conocimiento de los procesos físicos y biológicos de la región. Ello supone un proceso reflexivo a largo plazo, cosa que no siempre se alcanza. En este contexto, iniciativas como las acciones ejecutadas por el Programa han demostrado su efectividad y eficacia y han de ser tenidas en cuenta a la hora de tomar nuevas decisiones en cuanto a prevención de aluviones y planeamiento urbano.

* Adaptación del artículo “Riesgo Aluvional. Propuestas para su mitigación y control en el Centro Oeste de Argentina” realizado por Alberto I. J. Vich.

Contacto
Alberto Vich
aijvich@mendoza-conicet.gov.ar

 Si Ud. desea agregar un comentario: Clickee aquí

    

 

NO©copyright Todos los materiales del Saber Cómo son propiedad pública de libre reproducción. Se agradece citar fuente

Logo del INTI