Reflexiones de un votante
El clima de las elecciones se siente. En tiempos de campaña, no podemos obviar el protagonismo que éstas ocupan en el espacio mediático. Sin embargo, obnubilados por el bombardeo de opiniones y declaraciones de los candidatos –casi todas centradas en los problemas coyunturales, en contra de o a favor de-, nos olvidamos el sentido del voto y el complejo entramado que definirá el tablero. En este contexto, necesitamos entender qué se juega a la hora de votar. Empiezo entonces por poner en blanco y negro mis convicciones básicas como votante:
1. La gran mayoría de los habitantes de un país no ordena su vida alrededor de la política. En una democracia delegativa, donde hasta la Constitución se ocupa de señalar que “el pueblo no delibera ni gobierna, sino a través de sus representantes”, los ciudadanos atienden a las cuestiones políticas como ejercidas por otros, justamente por los “políticos”.
2. En tal marco, la participación central se da en ocasión de emitir el voto. A cada elección, el votante tipo no llega con una mirada estratégica o estructural de país, sino apenas con la de su propio proyecto de vida y toma su opción en función de apoyar aquello que mejor lo fortalece o castigar aquello que más lo obstaculiza. La coyuntura social e individual es mucho más determinante, ante cada elección, que la perspectiva global.
Nota completa |