
Ha finalizado la selección de los ganadores del “Premio Saber Cómo 2008” y las primeras conclusiones que se pueden hacer, viendo en perspectiva el camino recorrido, son alentadoras. Pero donde el concurso termina, comienza una nueva etapa, donde se construirá un vínculo estratégico entre el INTI y los proyectos elegidos, en el desafiante escenario económico-productivo porvenir. Este lazo significa un aporte más para el desarrollo de la economía social.
El concurso “Premio Saber Cómo 2008 - Emprendimientos sustentables” fue lanzado en abril de este año, como una iniciativa para dar respuesta a las demandas que surgían de las intervenciones del Programa de Extensión del INTI en distintos puntos del país. Con la implementación del Subprograma Unidades Productivas Tipo, fundamentalmente en talleres textiles domiciliarios y emprendimientos de sericicultura, se fue recabando información y experiencia que permitió realizar un importante diagnóstico: hubo, desde la profunda crisis vivida en nuestro país a principios de esta década, una prolífica creatividad productiva que fue madurando con la recuperación económica. Se llegó así a desarrollar interesantes propuestas de emprendimientos, que generaran ingresos a los ciudadanos que sufrieron en carne propia la exclusión social.
Así, el concurso ha sido una herramienta creada por el INTI y la Fundación Saber Cómo ante la necesidad de vincularse con emprendedores, investigadores, universidades y colegios secundarios técnicos que buscaban dar curso a proyectos de emprendimientos, que representaran una alternativa de generación de empleo, para personas en estado de vulnerabilidad. Dicha herramienta fue concebida con el objetivo de fortalecer economías locales, a partir de la transferencia de tecnologías de apropiación colectiva.
El proceso de evaluación se llevó a cabo con la participación de especialistas de los distintos centros y programas del Instituto, quienes tuvieron que analizar los dieciséis proyectos seleccionados para la etapa final. Por parte del Subprograma UPT, se realizaron tutorías para que, a medida que iban surgiendo requisitorias de los evaluadores, los participantes pudieran sustanciar la información de los modelos de emprendimientos presentados e incluso acercarse al INTI para realizar ensayos, como el caso del testeo realizado al biodiesel obtenido del residuo de aceite comestible.
Los proyectos seleccionados han sido premiados con un proyector multimedia y una notebook a modo de incentivo a la investigación y a la producción de conocimiento. Pero el premio más importante será que el INTI y la Fundación Saber Cómo apoyarán la implementación de dichos proyectos, para sumarlos a las intervenciones que realiza conjuntamente con municipios y ONG de todo el país. Así, se pretende generar un modelo innovador de economía, que se sostenga con el trabajo de pequeños productores, y el fortalecimiento de cadenas de valor de escala local.
Los proyectos ganadores son
Sala de elaboración de lácteos hasta 120 litros por día: modelo de emprendimiento para la elaboración de queso, yogurt, dulce de leche, ricota y otros, que requiere una producción de hasta 120 litros diarios de leche, en condiciones adecuadas para asegurar, en primer lugar, la inocuidad de los productos, facilitar el logro de mejor calidad y mayor vida útil, y favorecer la inserción de pequeños productores en una actividad económicamente sustentable.
Elaboración de chacinados para pequeños productores de cerdo: se transfiere tecnología capacitando a los emprendedores en manipulación de alimentos, buenas prácticas de manufactura y manejo de maquinarias y desarrollo de productos artesanales. Estandariza y mejora los procesos de industrialización en la faena de cerdos y en la elaboración de chacinados. Da participación a las municipalidades en los procesos productivos para impulsar al sector y controlar la aplicación de las reglamentaciones sanitarias vigentes.
Biodiesel, aceite para la vida, energía para el trabajo: proyecto para producir biodiesel a partir del reciclado de aceite gastronómico de manera sustentable, tanto económica como energéticamente. Se propone un modelo productivo que toma como insumo un desperdicio y lo transforma en dos productos: primero, biodiesel para vehículos gasoleros y luego del proceso de producción referido se obtiene un residuo con alto contenido de glicerol, que será reprocesado para su venta como artículo de limpieza.
Hospedaje disperso de base comunitaria: emprendimientos orientados a brindar servicios de hospedaje en infraestructura ya existente, habitaciones en casas de familia, y centralizar la operatoria administrativa y comercial en un Centro de Servicios. Este Centro de Servicios también ofrecerá productos y servicios complementarios, prioritariamente brindados y producidos por emprendimientos locales o de la economía social, y estará disponible para actividades culturales comunitarias.
Han sido reconocidos dos proyectos con sendas menciones especiales
Elaboración de mermeladas con fruta regional verdadera: este modelo de UPT permite a pequeños productores de dulces ingresar a un mercado de elaboración, en volumen y venta permanente, formando parte de un proyecto que abastecerá a comercios zonales con mermelada elaborada artesanalmente. Estos productos tendrán un ingrediente de fruta verdaderamente regional, un stock suficiente y variedad de sabores durante todo el año, no sólo en las épocas de cosecha. Se dará satisfacción así a un incipiente mercado minorista, conformado por familias que procuran alimentarse sano, con productos sin conservantes, procesos de elaboración responsables y precios justos.
Producción de jabones líquidos a partir de residuos agroindustriales: el objetivo de este emprendimiento es producir jabones brutos y jabones líquidos terminados a partir de residuos de la industria oleaginosa, como bienes sociales. Además, se pretende contribuir en el mediano plazo a paliar con jabón líquido el déficit en artículos de higiene en los bolsones de ayuda social.
Una metodología para la autogestión |
Desarrollar una propuesta como la de Unidades Productivas Tipo, ante la profunda crisis económica mundial en ciernes, es plantear una alternativa a un modelo que está revelándose como agotado. No sólo por su distintiva concepción de lo económico a partir de transitar los andariveles de la economía solidaria y el comercio justo, sino por entender con mayor protagonismo en las unidades productivas la dimensión grupal y la autogestión. Por ello, de un tiempo a esta parte, hemos denominado metodología a la implementación de unidades productivas tipo, retomando la acepción griega del término met-odhos: ponerse en camino.
Así, la construcción de modalidades de intervención desde el Subprograma UPT ha tenido un fuerte carácter recursivo. Formular un método UPT no significó la aplicación directa de un recetario a la realidad con la que se trabajaba. Por el contrario, fue pensado como un andamiaje que constantemente se construye a partir de reflexionar sobre la práctica. El dinámico fluir de la historia en Argentina hizo que, en primera instancia, se pensara una alternativa de generación de autoempleo para emprendedores, en el marco de un país devastado por doce años de gobiernos con fuerte impronta neoliberal, recesión mediante y posterior estallido social. En el terreno, se identificaron dos líneas de acción bien claras que fueron mutando el proyecto original, y le dieron forma a una metodología de abordaje apropiada para las problemáticas emergentes: la opción política por el fomento y construcción de una economía social solidaria, donde tener la posibilidad de vincular las UPT a un mercado del comercio justo, y una reconceptualización respecto a los grupos de emprendedores como artífices principales de las UPT.
La metodología de generación de Unidades Productivas Tipo busca actualmente volver a entender la economía vinculada con su faz psicosocial. Esto es, volver a pensar en desarrollos locales, donde valores como precio justo y consumo responsable sean el ariete de las UPT ante un mercado voraz, y brindar herramientas a los grupos de emprendedores para hacer frente a los desafíos cotidianos sosteniéndose en el plus que se genera a partir de un trabajo colectivo, horizontal y participativo. |
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Contacto:
Diego Nuñez de la Rosa, upt@inti.gob.ar
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