Si bien la mayoría de la gente todavía no percibe algunos cambios tecnológicos trascendentes que se avecinan, urge destinar esfuerzos para preservar fuentes de trabajo y potenciar las capacidades productivas locales. Los autos eléctricos, por ejemplo, serán accionados por baterías de litio, elemento químico que se encuentra principalmente en los salares existentes a 5.000 metros de altura o más.
Nuestros salares en Salta, Jujuy y Catamarca, que la mayoría de la gente registra como parajes turísticos poco poblados, hoy son parte de la mayor reserva mundial de litio, junto con los salares de Bolivia y Chile. Ya hay quien ve esa zona como “la nueva Arabia Saudita” cuando el combustible que hoy mueve los vehículos sea reemplazado por baterías de litio. Y en esto está el INTI, intentando vincular sus capacidades con conocimientos existentes en centros del CONICET y voluntades de Pymes
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dispuestas a arriesgar sus modestos recursos buscando un lugar propio en el nuevo paisaje productivo. Otro cambio tecnológico que se avecina será el de la iluminación con LEDs. Tal vez la mayoría de los consumidores sólo asocien la palabra LED a la tecnología de los nuevos televisores que ofrecen las grandes marcas.
Pero en poco tiempo, las lámparas compactas fluorescentes, conocidas como lámparas de bajo consumo, irán siendo desplazadas por otras que consumen aún menos y duran más, basadas en diodos emisores de luz (eso significa LED, de las siglas en inglés: Light Emitting Diode). La iluminación representa el 19% del consumo mundial de electricidad y podrían ahorrarse hasta las dos terceras partes, con el efecto ambiental adicional de reducir sustancialmente las emisiones de CO2 a la atmósfera.
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