Esta forma en la que permanecen los equipos cuando están conectados a la red eléctrica a la espera de ser encendidos -como televisores, equipos de audio y microondas-, representa un consumo de energía cada vez mayor. Por este motivo, la actividad de medir el consumo del standby forma parte de un plan que viene desarrollando la Secretaría de Energía con el propósito de disminuir el consumo energético.
Esta preocupación tiene antecedentes importantes. En la década del 90, la IEA propuso como objetivo que el consumo standby máximo de los equipos debía ser de 1W, y fue Australia el primer país en adoptar esta normativa, en agosto de 2000. Luego, otros países miembros de la IEA, como Japón y Estados Unidos, adoptaron iniciativas similares y junto a países de la Unión Europea, Canadá y Corea comenzaron a trabajar activamente para cuantificarlo y reducirlo.
En Argentina la red de distribución eléctrica posee alrededor de 11,5 millones de usuarios, de los cuales 10 millones son residenciales. El consumo doméstico representa el 30% del consumo energético nacional. Desde mayo de 2005 hasta principios de 2008, 39,48 millones de usuarios debieron pagar cargas adicionales como consecuencia de elevar su consumo con respecto al mismo período de años anteriores, mientras que sólo 20,72 millones fueron beneficiados con las bonificaciones por haber reducido su consumo.
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En este escenario y teniendo en cuenta que el consumo de potencia en espera representa aproximadamente el 10% del consumo total de energía de cada hogar, la medida de reducir de 10,39W a 4 o 2W el valor promedio de consumo por potencia en espera, reduciría entre el 60% y el 80% el consumo de potencia en este modo, lo que ayudaría a reducir el consumo total de energía en el país.
Los procedimientos para la medición del consumo de los aparatos en modo standby fueron definidos en 2005 por la Comisión Nacional Electrotécnica (IEC por sus siglas en inglés) en la norma IEC 62301, que en Argentina corresponde a la Norma IRAM 62301, cuya certificación está a cargo del INTI. Los ensayos los realiza el Centro de Electrónica e Informática, y el proceso de certificación está a cargo del Organismo de Certificación del Instituto. Por el momento, hasta que la Secretaría de Comercio no emita una resolución haciéndola obligatoria y fijando los niveles máximos a cumplir, esta certificación es voluntaria. En aquellos productos que hayan pasado por dicho control, los consumidores podrán observar una etiqueta donde se indica el consumo en standby y el logo del organismo de certificación interviniente.
Con este nuevo rol el Instituto colabora en la regulación del consumo energético de productos masivos para favorecer la reducción de emisiones contaminantes y propiciar el uso de la potencia instalada para fines productivos. |