Pilas:
Parecidas pero diferentes
En
los tiempos actuales, la pila dependencia se ha
incrementado notablemente en los hogares de todo el mundo. Gran
parte de los aparatos que nos rodean y de los cuales nos servimos
a diario, se alimentan con pilas y baterías, descendientes
directas de aquel antiguo invento atribuido en el 1800 al físico
italiano Alessandro Volta.
Nacidos en el camino trazado por la industria electrónica
hacia la miniaturización, despertadores, afeitadoras,
linternas, controles remotos, agendas electrónicas, calculadoras,
juguetes, y muchos aparatos portátiles más, se
valen de estos elementos, que tienen la particularidad de transformar
reacciones químicas en energía eléctrica.
A pesar de que suelen ser bautizadas todas con el mismo nombre
("necesito dos pilas", suele escucharse en el quiosco),
sus verdaderas denominaciones son técnicamente diferentes,
y dependen de su composición interna. Pueden ser del
tipo cinc/carbono, alcalinas o de cinc/dióxido de manganeso,
níquel/cadmio, de óxido mercúrico, de níquel
hidruro, de litio, de óxido de plata, además de
otras variedades.
El consumo en el mundo de estas fuentes de energía es
imposible de precisar; ello representa un serio inconveniente
que se agrava segundo a segundo y que deriva del impacto que
ocasiona en el medio ambiente el descarte de estos elementos,
una vez agotada su carga. Recordemos que los componentes químicos
que habitan el interior de las pilas suelen ser metales, ácidos,
álcalis y sales irritantes. Algunos son tóxicos
incluso para los seres humanos, como sucede con el mercurio,
el cadmio y el plomo.
¿Todas
son iguales?
Las pilas de mayor uso doméstico son las de Carbón/Cinc
y las Alcalinas.
Por desgracia para los argentinos, no contamos con producción
nacional de ningún tipo de pilas, y a partir de la devaluación,
nos hemos visto invadidos por una nutrida oferta de pilas y
baterías de marcas desconocidas, con desempeños
y comportamientos azarosos (muchas veces incluso riesgoso) para
los consumidores. La estrategia comercial en la que fundamentan
su venta suele asentarse en dos pilares principales: el bajo
precio y la buscada similitud de su envoltura en relación
con las marcas tradicionales. Las pilas que se ofrecen fuera
de los puntos de venta habilitados, en especial en las calles
y en transportes públicos de pasajeros, cuestan en algunos
casos apenas el 25 por ciento del valor de las pilas de marcas
reconocidas. Por otra parte su diseño externo, copiado
de estas últimas, favorece la confusión del usuario,
facilitando de ese modo la venta.
En un intento por "iluminar" el tema, no con pilas
sino con algo mucho más potente como lo es el conocimiento
científico, el INTI encaró un estudio comparativo
de pilas alcalinas y de carbón/zinc de ambos grupos,
es decir, de marcas reconocidas y de unidades de venta callejera.
Los objetivos básicos del trabajo fueron evaluar el desempeño
de las pilas (en especial en lo referente al tiempo de duración,
en iguales condiciones de uso), su toxicidad (entendida como
contenido en mercurio, cadmio y plomo) y los niveles de seguridad
que ofrecen a los usuarios (sobre todo en función de
drenaje del contenido interno). Esos datos fueron correlacionados
con un factor de peso, como lo es el precio de venta. Para realizar
los ensayos, los técnicos se valieron de procedimientos
y normas nacionales e internacionales vigentes, diseñadas
especialmente para este tipo de productos.
¿Del
conocimiento a la acción?
Lo que sigue son algunas de las conclusiones que obtuvieron:
- En el mercado se comercializan pilas que no cumplen con las
especificaciones estipuladas en las normas.
- Si bien el precio de algunas pilas es mucho más bajo,
su desempeño, medido en función de los "minutos
de servicio obtenido" por "dinero pagado" es
considerablemente menor. Por ejemplo, en el caso de las pilas
AA de carbón-zinc, se comprobó que unidades que
costaron 0,25 pesos, presentaron una duración de 16 minutos,
mientras que otras de marca reconocida que se venden a 1 peso,
alcanzaron a durar 145 minutos, en iguales condiciones de funcionamiento.
- Las pilas de carbón-zinc de marcas desconocidas, una
vez utilizadas, pueden drenar su contenido al exterior, con
los riesgos implícitos para la piel de quienes entren
en contacto con esas sustancias. Se comprobó que algunas
unidades emplean como carcasa el propio ánodo (electrodo
en donde se produce la oxidación cuando la pila funciona
como fuente de energía). Durante su empleo el ánodo-carcasa
se disuelve, llegando a veces a perforarse, permitiendo el drenaje
del líquido alcalino.
- Las pilas de menor precio generan mayor cantidad de residuos
y tóxicos que las de marca reconocida. Dicha cantidad
resulta inversamente proporcional a la duración de la
unidad.
El INTI propone, a la luz de los resultados que obtuvieron en
este estudio, la necesidad de impulsar en el país el
ensayo y certificación de pilas y baterías. Dichos
controles deberían contemplar, a su juicio, la evaluación
del contenido de tóxicos (mercurio, plomo y cadmio),
la duración de las pilas en ensayos de descarga normalizados,
el drenaje de líquidos y la deformación de la
carcasa, las dimensiones, y la identificación e información
del envoltorio. Recordemos que, sólo en el transcurso
de 2002, la Argentina importó 200 millones de unidades,
que no pasaron por este tipo de controles.
Por otra parte, destacan la necesidad de incluir en la legislación
relativa a la seguridad de juguetes el control de drenaje de
pilas. Este es otro punto de suma importancia, sobre todo si
se tiene en cuenta quienes son los destinatarios finales de
los juguetes y se hace el esfuerzo de imaginar dos pequeñas
manos en contacto con el líquido derramado.
Los resultados del trabajo realizado por el INTI bien podrían
significar algo más que un nuevo aporte tecnológico
para la sociedad argentina. En realidad, desde hace tiempo,
se viene librando una batalla, tanto desde organismos gubernamentales
como no gubernamentales, para darle otro tipo de encuadre a
esta situación, la que además de perjudicar a
los compradores directos de pilas, compromete la salud del ambiente
que hoy compartimos todos, y en el que además tendrán
que vivir los hijos de nuestros hijos.
Contacto:
Irene Alanis. pilas@inti.gov.ar