Instituto Nacional de Tecnología Industrial

SUMARIO
EDITORIAL
La cadena del trigo
Material biomédico: sustituyendo importaciones
Minuto a minuto, las barreras técnicas para exportar
Metrología legal: El INTI controla
Las mediciones tienen química
DOSSIER: SEMINARIO
EL TRABAJO EN LA BASE SOCIAL: EL APORTE DEL INTI EN 2003
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Pilas:
Parecidas pero diferentes

En los tiempos actuales, la “pila dependencia” se ha incrementado notablemente en los hogares de todo el mundo. Gran parte de los aparatos que nos rodean y de los cuales nos servimos a diario, se alimentan con pilas y baterías, descendientes directas de aquel antiguo invento atribuido en el 1800 al físico italiano Alessandro Volta.
Nacidos en el camino trazado por la industria electrónica hacia la miniaturización, despertadores, afeitadoras, linternas, controles remotos, agendas electrónicas, calculadoras, juguetes, y muchos aparatos portátiles más, se valen de estos elementos, que tienen la particularidad de transformar reacciones químicas en energía eléctrica.
A pesar de que suelen ser bautizadas todas con el mismo nombre ("necesito dos pilas", suele escucharse en el quiosco), sus verdaderas denominaciones son técnicamente diferentes, y dependen de su composición interna. Pueden ser del tipo cinc/carbono, alcalinas o de cinc/dióxido de manganeso, níquel/cadmio, de óxido mercúrico, de níquel hidruro, de litio, de óxido de plata, además de otras variedades.
El consumo en el mundo de estas fuentes de energía es imposible de precisar; ello representa un serio inconveniente que se agrava segundo a segundo y que deriva del impacto que ocasiona en el medio ambiente el descarte de estos elementos, una vez agotada su carga. Recordemos que los componentes químicos que habitan el interior de las pilas suelen ser metales, ácidos, álcalis y sales irritantes. Algunos son tóxicos incluso para los seres humanos, como sucede con el mercurio, el cadmio y el plomo.

¿Todas son iguales?
Las pilas de mayor uso doméstico son las de Carbón/Cinc y las Alcalinas.
Por desgracia para los argentinos, no contamos con producción nacional de ningún tipo de pilas, y a partir de la devaluación, nos hemos visto invadidos por una nutrida oferta de pilas y baterías de marcas desconocidas, con desempeños y comportamientos azarosos (muchas veces incluso riesgoso) para los consumidores. La estrategia comercial en la que fundamentan su venta suele asentarse en dos pilares principales: el bajo precio y la buscada similitud de su envoltura en relación con las marcas tradicionales. Las pilas que se ofrecen fuera de los puntos de venta habilitados, en especial en las calles y en transportes públicos de pasajeros, cuestan en algunos casos apenas el 25 por ciento del valor de las pilas de marcas reconocidas. Por otra parte su diseño externo, copiado de estas últimas, favorece la confusión del usuario, facilitando de ese modo la venta.
En un intento por "iluminar" el tema, no con pilas sino con algo mucho más potente como lo es el conocimiento científico, el INTI encaró un estudio comparativo de pilas alcalinas y de carbón/zinc de ambos grupos, es decir, de marcas reconocidas y de unidades de venta callejera. Los objetivos básicos del trabajo fueron evaluar el desempeño de las pilas (en especial en lo referente al tiempo de duración, en iguales condiciones de uso), su toxicidad (entendida como contenido en mercurio, cadmio y plomo) y los niveles de seguridad que ofrecen a los usuarios (sobre todo en función de drenaje del contenido interno). Esos datos fueron correlacionados con un factor de peso, como lo es el precio de venta. Para realizar los ensayos, los técnicos se valieron de procedimientos y normas nacionales e internacionales vigentes, diseñadas especialmente para este tipo de productos.

¿Del conocimiento a la acción?
Lo que sigue son algunas de las conclusiones que obtuvieron:
- En el mercado se comercializan pilas que no cumplen con las especificaciones estipuladas en las normas.
- Si bien el precio de algunas pilas es mucho más bajo, su desempeño, medido en función de los "minutos de servicio obtenido" por "dinero pagado" es considerablemente menor. Por ejemplo, en el caso de las pilas AA de carbón-zinc, se comprobó que unidades que costaron 0,25 pesos, presentaron una duración de 16 minutos, mientras que otras de marca reconocida que se venden a 1 peso, alcanzaron a durar 145 minutos, en iguales condiciones de funcionamiento.
- Las pilas de carbón-zinc de marcas desconocidas, una vez utilizadas, pueden drenar su contenido al exterior, con los riesgos implícitos para la piel de quienes entren en contacto con esas sustancias. Se comprobó que algunas unidades emplean como carcasa el propio ánodo (electrodo en donde se produce la oxidación cuando la pila funciona como fuente de energía). Durante su empleo el ánodo-carcasa se disuelve, llegando a veces a perforarse, permitiendo el drenaje del líquido alcalino.
- Las pilas de menor precio generan mayor cantidad de residuos y tóxicos que las de marca reconocida. Dicha cantidad resulta inversamente proporcional a la duración de la unidad.
El INTI propone, a la luz de los resultados que obtuvieron en este estudio, la necesidad de impulsar en el país el ensayo y certificación de pilas y baterías. Dichos controles deberían contemplar, a su juicio, la evaluación del contenido de tóxicos (mercurio, plomo y cadmio), la duración de las pilas en ensayos de descarga normalizados, el drenaje de líquidos y la deformación de la carcasa, las dimensiones, y la identificación e información del envoltorio. Recordemos que, sólo en el transcurso de 2002, la Argentina importó 200 millones de unidades, que no pasaron por este tipo de controles.
Por otra parte, destacan la necesidad de incluir en la legislación relativa a la seguridad de juguetes el control de drenaje de pilas. Este es otro punto de suma importancia, sobre todo si se tiene en cuenta quienes son los destinatarios finales de los juguetes y se hace el esfuerzo de imaginar dos pequeñas manos en contacto con el líquido derramado.
Los resultados del trabajo realizado por el INTI bien podrían significar algo más que un nuevo aporte tecnológico para la sociedad argentina. En realidad, desde hace tiempo, se viene librando una batalla, tanto desde organismos gubernamentales como no gubernamentales, para darle otro tipo de encuadre a esta situación, la que además de perjudicar a los compradores directos de pilas, compromete la salud del ambiente que hoy compartimos todos, y en el que además tendrán que vivir los hijos de nuestros hijos.

Contacto: Irene Alanis. pilas@inti.gov.ar