En otras zonas del país con mayores volúmenes de captura y procesamiento, como por ejemplo las rías de Bahía Blanca, la disposición inadecuada de estos residuos sin ningún tratamiento previo, podría generar problemas de contaminación debido a la acumulación progresiva de materia orgánica en el medioambiente.
Una alternativa interesante para minimizar este impacto y darle valor al residuo, es considerar estos desechos como una fuente de materia prima para la obtención de bioproductos, en este caso un polímero de características especiales, el quitosano.
El estudio de este compuesto, reviste cada vez un mayor interés, debido a su enorme campo de aplicación potencial en la industria, con más de 200 usos posibles.
Algunos de estos usos, en permanente investigación, son: en el campo de la agricultura, el recubrimiento de semillas para su conservación y de sistemas liberadores de fertilizantes; en medicina, la producción de gasas, vendas e hilos de sutura; en farmacología, tiene aplicaciones como aditivo bactericida en jabones y agente hidratante y cicatrizante en cremas; en la industria de alimentos se puede utilizar como preservante, antioxidante, emulsionante, y estabilizante de color; en biotecnología, puede servir como soporte para la inmovilización de enzimas, producción de biosensores y el reemplazo de productos plásticos; es posible utilizarlo también en diversos tratamientos de aguas residuales y para la captura de metales pesados y pesticidas; otro campo de aplicación posible es la fabricación de papel y de fibras para la elaboración de filtros especiales, así como productos textiles.
Para la obtención de este producto, se utilizaron exoesqueletos de langostino (cáscaras o peladuras), que constituían un residuo de reproceso de langostinos enteros congelados.
Para llevar a cabo el proceso de aislamiento, se implementó un tratamiento químico controlado que consta de distintas etapas, partiendo de una materia prima compuesta por las cáscaras lavadas, secadas y molidas. Se obtuvo quitina en polvo y hojuelas de quitosano, con un rendimiento aproximado del 80%.
En próximas etapas, se trabajará en la optimización de las condiciones de proceso y en el desarrollo de una técnica para establecer la pureza del producto obtenido. El objetivo es obtener un biopolímero de pureza mayor a 75 %. Por otra parte, el Área de Ingeniería Ambiental de INTI-Mar del Plata comenzará un programa de trabajo para ensayar la acción coagulante y floculante del quitosano sobre efluentes industriales.
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