rápidamente “fuentes de energía con baja o nula emisión de CO2”, es decir, renovables. Desde el punto de vista ambiental, explica otro párrafo del documento, “darle acceso a la energía moderna a los 2.000 millones de personas que viven sin ella reduciría la contaminación local y global”.
En la página 19 del extenso informe, los expertos de WEC destacan lo que llaman “políticas de equidad energética” de la Argentina, entre ellas al programa de electrificación rural con fuentes renovables o híbridas de la Secretaría de Energía de la Nación, PERMER, que –según evalúan- “ha impulsado al sector privado y creado puestos de trabajo en manufactura, venta y operaciones de equipos de energías renovables”.
Más transferencia
El informe del organismo también considera positivo que se haya establecido en el país la Oficina Argentina del Mecanismo para un Desarrollo Limpio (depende de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación) y el congelamiento de los precios de gas natural y electricidad que en su momento permitieron la Ley de Emergencia Económica (Ley 25.561) y los subsidios al costo de las garrafas de gas licuado para gente de menores ingresos.
Entre los desafíos energéticos que avizora para los países en “en crecimiento rápido”, el WEC incluye a la necesidad de promover la transferencia tecnológica a través del aumento de la capacidad instalada y a la cooperación con empresas y países extranjeros, además de a la búsqueda de la eficiencia de la estructura de precios de la energías a través de “reformas orientadas al mercado”. También asegura que hace falta mayor “apoyo del público usuario a las nuevas infraestructuras eléctricas”.
Si bien el informe no deja de recomendar el uso de energía nuclear, también dice que, según el análisis que hicieron sus expertos, el desarrollo de “los recursos hidroeléctricos tiene un papel importante en la políticas climáticas exitosas, especialmente en países en desarrollo o emergentes”.
En otra sección, el estudio del Consejo Mundial de la Energía concluye reconociendo que “no existe una política energética global. Las políticas están dentro de su contexto nacional o local, y reflejan las prioridades locales o regionales a pesar de que sus consecuencias lleguen más allá de las fronteras nacionales”.
|