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ENERGIA SOLAR
Agosto de 2009

Dos en uno: techo y colector solar

Compuesto de una chapa trapezoidal estándar sobre la que van montados dos capas de vidrio entre las que circula agua o aire, un “techo-colector” inventado en Bariloche busca su lugar en el mercado térmico solar.

Plataforma de Energía Solar Térmica

Basado en un sistema de calefacción y refrigeración compuesto por un techo de chapa cubierto con bolsas rellenas de agua que se probó en EE.UU. en los años 70, hoy en la Argentina está en evaluación un “techo-colector solar” patentado por el CONICET que es prometedor por su relativa simpleza y su bajo costo. El autor de este desarrollo (ver texto completo) es el doctor Luis Eduardo Juanicó, un investigador independiente de ese organismo estatal que trabaja en el Centro Atómico Bariloche, y ya lo presentó en el congreso mundial y la publicación científica (Solar Energy, en inglés) más importantes de la energía solar. En plan de comprobar su funcionamiento en la realidad, hace pocas semanas Juanicó supervisó la construcción de un prototipo (ver foto) a unos 15 kilómetros de la localidad de El Bolsón (Río Negro). El armado del modelo lo llevó a cabo una ONG de la zona que trabaja en arquitectura sustentable, CIDEP, que se enamoró de la idea.
Entusiasta y a la vez conciente de que hace falta apoyo industrial concreto para que su techo-colector plano –compuesto de una chapa trapezoidal con rebordes sobre los que van montados dos capas de vidrio; costaría unos $ 150 el metro cuadrado - pueda dar un salto de los planos al mercado de los dispositivos de energía solar térmica, el investigador recibido en el Instituto Balseiro viene hace tiempo contactando a interesados en el rubro para difundir lo que considera sus varias ventajas. “No apunté a que sea el mejor colector posible –explica telefónicamente desde Bariloche-, pero sí a que pueda costar lo mismo que un techo convencional, así su relativo bajo rendimiento se compensa con una gran superficie de captación: la de todo el techo de la casa, por ejemplo” . Juanicó define así el concepto central de su dispositivo: “Mi objetivo fue crear una cubierta que colecte sol en invierno y también refrigere en verano. Eso a través de la redistribución del agua, y por eso es configurable en cuatro variantes: verano-día, verano-noche, invierno-día e invierno-noche”. “Ideamos drenar el agua durante la noche en invierno, que se lleva a un tanque y desde ahí se recircula por un sistema de convección común para calefaccionar, como radiadores o una losa radiante”, agrega para entrar en detalles. “Lo que se logra de interesante -sigue- es que al retirar el agua del techo se obtienen cámaras de aire que proveen de buena aislación térmica sin el costo de los materiales especiales”. Con esa idea, patentó además un techo cubierto con un tipo especial de colchones (ver detalle) que se pueden inflar o llenar de agua.

 

Toldo viejo y querido
Entusiasmado, el doctor Juanicó se interna en las características de una de las cuatro patentes –son dos del techo-colector en sí, uno plano y otro inclinado, la de un toldo “enrollable pero no desplegable” y la de un sistema barredor de nieve para este toldo- que registró con apoyo del CONICET. “Nosotros postulamos –explica- que este techo va a funcionar mucho mejor si arriba tiene un toldo; en una zona calurosa, está demostrado que esto permite ahorrar el 50% de la carga térmica de la casa simplemente por sombrear el techo”. Mientras sigue buscando apoyo para construir el primer prototipo del toldo que ideó, el ingeniero nuclear explica que una característica interesante es que “no tiene que tener ninguna aislación térmica, puede ser una simple lona”. Se trata de dos o tres paños continuos, uno transparente, otro opaco y “podría haber también otro más, un paño tipo media sombra”, agrega. “Según la fase del día y la estación, va a haber siempre uno de ellos desenrollado, y los restantes enrollados: cuando se quiere tapar el sol, el paño opaco, y cuando se desea dejarlo pasar, el transparente”. Juanicó sostiene que pesar de que hace siglos el hombre conoce la utilidad de los toldos para aumentar la confortabilidad de las viviendas, el hecho de que éstos suelan trabarse ha limitado su incorporación a las tecnologías energéticamente sustentables. El investigador comenta que, en noviembre de 2008, presentó su desarrollo en Buenos Aires ante la Sociedad Central de Arquitectos, y que sus interlocutores le hablaron de “ir rápidamente a una solución de techo inclinado, porque a eso están acostumbrados quienes construyen casas”. Por eso, cree que es factible para algún fabricante de ventanas o cubiertas para techos pueda producir sus colectores en versión inclinada y en dos medidas estandarizadas, que se podrían comercializar como módulos para unir entre sí por un caño de agua roscado. El doctor Juanicó explica que su colector tiene una cámara llena con unos dos o tres centímetros de agua que, en 100 metros cuadrados de techo, puede contener unos 3.000 litros. En su opinión, en la “gran mayoría del territorio argentino, en cualquier casa normal se podrían cubrir buena parte de la necesidad de agua caliente desplegado estos colectores solamente en la mitad del techo, dejando la otra parte cubierta con chapas comunes”.

 

 

 
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