BIOMASA / Diciembre 2013

Biodigestores de cuatro patas

Las vacas emiten gas metano y dióxido de carbono a la atmósfera en cantidades considerables. Técnicos de INTA-Castelar encontraron la forma no sólo de medirlo, sino de almacenarlo y darle un uso energético.

Se dice que las vacas son biodigestores caminantes. Para apoyar esa idea, técnicos de INTA-Castelar adaptaron un dispositivo que mide las emisiones de gas del ganado bovino para recolectarlo y utilizarlo como combustible previendo diferentes usos.

El preestomago vacuno (rumen) tiene una capacidad de 150 litros y es ahí donde va a parar el alimento que mastica el animal. A la vez que sucede ese proceso, hay bacterias que degradan ese alimento dando como resultado no sólo los productos finales -leche y carne, dependiendo de la raza del animal- sino una serie de efluentes, como el gas metano y dióxido de carbono, ambos perjudiciales para la capa de ozono.

La idea es justamente aprovechar esas emisiones: mediante una incisión, se le coloca un conjunto de válvulas que hacen que cada vez que el rumen realice movimientos peristálticos lance los gases hacia afuera. Allí son capturados en una especie de mochilas que llevan en la espalda, y luego de un proceso de purificación -pasándolo por un burbujeo de moloetanolamina- se obtiene un gas de concentración de metano al 95%, que es el mismo que circula por las redes domiciliarias.

Este proceso de cuatro etapas (colecta, purificación, compresión y utilización práctica) fue, según explicó el coordinador del grupo de Fisiología Animal de INTA-Castelar, Guillermo Berra, una unión de conceptos: “Tomar vacas como biodigestores es importante para pensar en largo plazo. Lo que hoy desde el punto de vista del aprovechamiento de una energía renovable puede ser poco factible -porque los combustibles fósiles son fáciles de accesar y baratos-, de acá a 50 años puede ser viable dado que la situación va a ser otra”.

una vaca en primer plano y un grupo de vacas detrás

Si bien Berra agrega que no es el objetivo primordial del grupo -que es la medición de concentraciones y migraciones de gas-, lo importante fue investigar y probar distintos sistemas que permitan reutilizar efluentes nocivos en donde puedan ser utilizados. “A nadie se le ocurriría hacer esto en un centro urbano, pero en pueblos donde no llega la energía convencional sí puede ser una alternativa porque la tenés localmente, sólo tenés que extraer bien estos gases. Quisimos darle a los bovinos una mirada distinta y aprovechar un gas que es contaminante -23 veces más potente que el CO2- y transformarlo en energía”, concluyó.

Las vacas mueven al mundo
Las vacas eructan, en promedio, unos 1.300 litros de gas al día. De eso, se estima que hay un 25% de metano, con lo que en términos reales se pueden conseguir 300 litros diarios de combustible. Esa cantidad permite hacer funcionar una heladera durante todo un día. Aunque estas aplicaciones concretas son factibles en electrodomésticos, en los motores de autos ya están hechos los cálculos y se demostró que, si bien pueden hacerlo funcionar, el rendimiento es muy bajo.

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