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BIOMASA
Julio 2012
Barriles biodiesel
Biodiesel: el día 31

Por el Ing. Quím. Marcos Burin
Programa Industrias de Servicios y Ambiente (PISyA)
INTI

El biodiesel que sale luego de la última etapa de producción –aun cuando cumpla todas las especificaciones de calidad- debe afrontar un nuevo riesgo durante su almacenaje y distribución, lo que puede perjudicarlo hasta convertirlo en inaceptable. ¿Cuál es este riesgo? Se trata de la degradación que puede ser causada por la oxidación, el agua, la actividad microbiana o los cambios de temperatura, que se manifiesta –aproximadamente- luego de su depósito por más de 30 días.
Una de las promocionadas virtudes  ambientales de este combustible renovable es que se degrada rápidamente y por eso  sus derrames no contaminan; claro que, desde otro punto de vista, esa misma velocidad obliga cuidar las prácticas de su almacenaje.
Además, hay que decir que el biodiesel se congela (“gelifica”) a una temperatura más alta que el diesel común, lo que provoca obturaciones de filtros y otras molestias. También, que no es compatible con algunos elementos plásticos de uso común en los combustibles de petróleo, lo que puede causar pérdidas en sellos, mangueras o juntas. Por todo esto, el depósito y transporte del biodiesel deben ser diseñados para evitar esta serie de potenciales inconvenientes.
Para hilar más fino en estas cuestiones podemos hablar de la oxidación, que origina sedimentos que obstruyen los filtros de combustible. Y el biodiesel hecho de aceites insaturados (como el de soja) tiende a oxidarse rápidamente.
Las normas de aprobación en planta exigen un test de resistencia a la oxidación de 8 horas, lo que se consigue con aceites purificados; el posterior agregado de aditivos para su almacenaje retarda la tendencia a la degradación.
En el caso de este biocombustible fabricado con aceite vegetal usado (o AVU), la resistencia a esta degradación es casi nula, por lo que necesita un importante agregado aditivos (de los que hay varios comercialmente disponibles).

Más sobre degradación

Al mismo tiempo, en el almacenaje y transporte  del biodiesel se debe evitar el contacto con metales como cobre, bronce, plomo, estaño o zinc, porque aceleran la degradación. En cambio, el aluminio, teflón, fibra de vidrio, polietileno o polipropileno fluorados no causan problemas. El calor, la luz solar y el oxigeno son para el biodiesel factores degradantes, y por eso su almacenamiento tiene que minimizar la exposición a estas condiciones.

 

Por otro lado, el agua es fuente de inestabilidad para este combustible de origen renovable, que es un compuesto
higroscópico: puede absorber hasta un 0,15 % del agua contenida en tanques y cañerías o de la humedad del aire.
Lo que es un problema, porque se exige que el biodiesel contenga un máximo de 0,05 por ciento de humedad a la salida de la planta. Y eso no es todo: la humedad incorporada en la masa de biodiesel –no importa el valor que tenga en forma de microgotas-, agrava la tendencia a la degradación por formación de ácidos  y facilita el crecimiento de microbios, además de causar herrumbres en depósitos y motores.
Estas características implican que se recomiende limpiar y secar los tanques y dejar una pequeña capa de aire sobre el biodiesel; un 2 %  que permita la expansión térmica es lo aconsejable. Además, hay que cumplir prácticas usuales para cualquier depósito de combustible, como los drenajes periódicos.

Aunque el biodiesel salga de la planta con antioxidantes agregados, la mejor precaución es mezclarlo con gasoil lo antes posible y almacenar la mezcla.

Bio puro

Si se requiere tener en depósito B100 puro, los problemas comienzan al segundo mes, mientras que en las mezclas tardan en aparecer unos 5 ó 6 meses.
Aparte está el crecimiento de microbios, que sucede cuando hay condiciones propicias (como presencia de agua y nitrógeno); por eso es recomendable el uso de biocidas, tal como se hace con el gasoil estándar. Hemos visto pruebas muy impresionantes de este crecimiento en el laboratorio del INT de Brasil, lo que muestra un aspecto desconocido en la planta de producción de biodiesel. Por todo esto, la reglamentación oficial brasileña  obliga -luego de obtenido certificado en la planta- a hacer nuevos controles de calidad en depósitos de este combustible que tengan más de 30 días de producido.
Resumiendo: bajo la influencia de la humedad, el calor y el oxígeno se producen en el biodiesel micropartículas de agua libre en la masa, depósitos adherentes y sedimentos, peróxidos, aldehídos y ácidos. Que a su vez pueden provocar en el motor corrosión, obturaciones, ataques a polímetros y formación de depósitos.
Por eso es imprescindible en el biodiesel el uso de aditivos multifuncionales, que mejoren la resistencia a la oxidación, que eviten la formación de espumas y  mejoren la separación de agua. Un caso especial es el uso de este combustible en climas fríos, donde la aditivación es condición básica.

Por eso, el INTI pone a disposición de  los interesados su Laboratorio de Combustibles, en el que se pueden realizar las pruebas de estabilidad a la oxidación según las normas internacionales. En ese sentido, el Instituto está trabajando en un Manual de Uso de Biodiesel, que tendrá una guía de buenas práctica de manejo.

 

 
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