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BIOMASA
Julio de 2011

Cocinas económicas, una gran oportunidad

Un completo estudio del INTI revela el potencial de producción de combustible con residuos de la industria maderera y su uso en cocinas-estufa de muy bajo costo para hogares sin acceso al gas natural.

Las cocinas económicas que queman biomasa son de uso diario para millones de personas
Las cocinas económicas que queman biomasa son de uso diario para millones de personas.

 

En 2004, a casi cuatro de cada 10 argentinos –precisamente 13.461.000  de personas- el gas natural no les llegaba a la casa, según una investigación de la consultora Equis. Y esto pasaba no sólo en las provincias más postergadas, sino también en Capital Federal y primer cordón del Conurbano bonaerense, donde nada menos que 559.062 hogares dependían del costoso gas envasado, el kerosén o la leña para calefaccionarse y calentar agua. Con esa realidad en vista, el INTI comenzó a estudiar las soluciones que le podrían aportar a la gente que los necesita los combustibles hechos de residuos de la industria maderera, básicamente en forma de pellets o briquetas. “En nuestro país esta opción de energía renovable para calefacción, cocción de alimentos y generación de agua caliente es muy conveniente desde varios puntos de vista y aportaría mejoras sustanciales a la calidad de vida, medio ambiente y economía regionales”, explica Jorge Ceballos, un reconocido diseñador industrial que a pedido del INTI redactó el informe titulado “Aspectos de la generación de calor por combustión de desechos foresto-industriales densificados (texto completo en sección Documentos E-Renova).

“Se puede inferir un mercado potencial de casi tres millones de hogares –detalla el experto-, solamente en el segmento de calefactores o cocinas muy económicas”. En esa línea, con el impulso del INTI y el municipio de Presidencia de la Plaza (Chaco), el pasado 24 de junio se inauguró en esa localidad la planta de fabricación de pellets (ver foto). El plan es que los pellets que produzcan alimenten las calderas de una serie de mataderos municipales del Chaco.
El también profesor del Instituto Argentino del Envase visualiza a la producción de pellets de madera centrándose cerca de la industria maderera y de muebles del “Delta rioplatense, el este de Entre Ríos y la provincia de Misiones, secundados por determinadas zonas de Neuquén, Mendoza, Chaco, Formosa, Salta, Río Negro, Córdoba y Tucumán”. Esto además de “microcentros de producción de pellets y briquetas en determinadas comunidades en las cuales la conciencia ambiental o las dificultades de acceso sean aspectos importantes”.

No braseros
Con toda la justificada mala prensa que tienen los tradicionales braseros, por las muertes que causa el monóxido de carbono que emiten en lugares cerrados, la primera pregunta que surge cuando se habla de cocinas-estufa económicas (ver foto) “que queman restos de madera prensada es si son seguras: “La tecnología de este tipo de dispositivos –profundiza el autor del informe-, está pensada para que el combustible se queme a temperaturas lo suficientemente elevadas como para que queme también los gases generados en el proceso, dando como resultado una combustión más limpia”. Y sale al cruce de una cuestión obvia: “Por supuesto, en estos sistemas hay combustión y como tal aporta gases de invernadero, aunque en menor proporción que los combustibles fósiles”. Claro que para el éxito de este tipo proyectos, sigue el experto, “es necesario contar con políticas adecuadas y cierto apoyo de entidades estatales y privadas que favorezcan la adopción de estos nuevos paradigmas. Legislaciones, por ejemplo, como la de la Provincia de Misiones”.

Ceballos explica que la eficiencia de métodos tradicionales como los braseros o  los hogares es realmente baja, porque se desperdicia el calor generado y también se pierde energía calórica en secar y calentar el aire y combustible. “A grandes rasgos –agrega-, con poco oxígeno la combustión entregará poco calor pero generará muchos gases y carbón residual; al contrario, con mucho oxígeno, entregará más calor, pocos gases y generará además cenizas”.
Hoy por hoy, en el mercado mundial existen cuatro tipos distintos de estufas-cocina a biomasa: a leña o briquetas de alta temperatura, a leña o briquetas de doble combustión, a leña catalíticas y de combustión de pellets. Por eso, en su informe para el sector de biomasa del INTI, el autor recomienda que se encare el desarrollo -“basado en investigaciones de campo sobre el lugar de emplazamiento del usuario final y sus costumbres”- de una cocina alimentada con pellets de muy bajo costo, basada en modelos como el de la multinacional Philips (2006) o el africano Jiko Mbono, con tiraje natural.

El diseñador industrial señaló en su informe que para que se comience a difundir entre los sectores de menores recursos una cocina-estufa de este tipo, lo ideal sería “incluirla en algún proyecto de carácter social que involucre generación de plantas o microplantas densificadoras de residuos forestoindustriales situadas en las zonas madereras, y que el procesado y entrega de combustibles esté gestionado por los mismos beneficiarios. Y que exista financiamiento por parte de los gobiernos locales o también de ONGs que trabajen allí”. En ese sentido, también recomienda en su escrito que se instale una planta piloto en la provincia del Chaco, cercana de las localidades de Quitilipi y Presidencia de La Plaza.

 

 

 
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